expr:class='"loading" + data:blog.mobileClass'>

jueves, 14 de febrero de 2013

El cuarto ángel. 1

Explosión.

La virginidad se contrae y envejece en un solo día.

La carne se vuelve negra y verde, con grumos y amarillenta.

Se pudre.

Los labios secos se desboronan como castillos de arena;

la boca sólo escupe tierra primitiva.

Ya no existen las palabras de amor. Jamás habrá salvación ni consuelo.

El infierno cobro vida y el cielo negó sus puertas de cristal.

 

¿Dónde se escurrió la esperanza?

 

¿Dónde quedaron los días en los que tenías colmillos para devorar el mundo?

 

Ya no existe el día; la noche lo consumió todo en un hambre desmedida.

 

Sólo las cenizas sobraron por un instante,

queriendo revivir con su fingido vestido de fénix.

 

- La estúpida se puso una tramoya de flores-.

 

No hay más caminos que puedas recorrer mientras no te quites la lanza de oro que el cuarto ángel te clavo al final del amanecer.

- También te amo-…

sábado, 19 de enero de 2013

Cómo los sueños desgastan hasta las articulaciones.

 

Necesitar desahogarte fuera de mí.

La última vez que mire tus ojos fue en un sueño maravilloso,

Vestías…- no lo recuerdo-.

Dijiste cosas que sólo yo podía entender; que eran para mí.

Rompiste la pecera dónde se ocultaba el corazón.

Y dejaste que se hundiera en su propia sangre;

- No te vayas-. Lo último que soñé.

Nunca dejaste mi mente por todos estos años; paseabas desnudo bailando con una antorcha de fuego:

Quemabas mis pupilas con la Quimera que escupías de tu boca que jamás besé.

No volviste, de debilitaste en el mundo lógico y real; te convertiste en el deseo de medio día.

Tratar de amarte no fue difícil.

- Intentar olvidarte fue el espolón de acero que nunca logre limar-.

No sé que duele más:

Aceptar que estás más lejos de lo que imaginé

O saber que moriré sin besarte si quiera una sola vez.

 

“Ya no puedo dedicarte nada ahora que se que estás ahí”

lunes, 31 de diciembre de 2012

El pequeño inventario del 2012

Revise mi inventario de cosas por terminar y me tope con una pila inmensa de ellas:

1. Aprender baile.

2. Visitar a papá.

3. Comprar una cámara nueva.

4. Hacer ejercicio.

…

Mientras más me sumergía, más me perdía entre tantas cosas que no termine de hacer por, quien sabe qué situación. Me decepcione de mi mismo, pensé por un momento que solo había hecho de mi vida pedazos de cosas que no valían la pena y que cuando ya no estuviese aquí nadie las iba a reconocer, porque son solo partes de algo sin terminar.

Pero de pronto recordé algo muy especial; algo que parece simple y sin chiste pero que me enorgullece y eso fue vivir; disfrutar cada instante, devorar los gritos, los miedos que acosaron mi vida y vomitarlos de mi; reír hasta donde podía, cantar hasta quedarme afónico y respirar cada amanecer en donde estuviera.

No hay promesas propias rotas, solo hay grandes sueños que aún quedan por cumplir y de nosotros esta mirar hacia adelante por ellos, porque por ellos, estamos aquí.

Gracias.