expr:class='"loading" + data:blog.mobileClass'>

domingo, 22 de septiembre de 2013

De visita en una librería.

Por capricho o ira, el destino me ha traído a tu tienda más de dos veces.

La primera es por una serie de libros de temática católica: Ciudad de dios de San Agustín, Suma teológica de Santo Tomas y uno más que olvide su nombre. La segunda. No menos importante – o estúpida que la primera- es un favor que yo mismo me ofrecí a llevar acabó; saber qué clase de libro es el que se regala para cuando eres elegido “padrino” para una boda. Puesto que no se especifica, supongo que debe ser una biblia o, quizás por mala suerte mía, uno de esos extravagantes títulos que no logro hallar aquí.

Eso me lleva a la tercera y última de las razones. Probablemente sea la más real; y que convierte a las otras dos primeras en no más que simples mentiras llanas.

Pues bien, la razón es que me enteré que trabajabas aquí y quise venir a verte, saber de ti. Qué h pasado, qué has vivido, si has comido lo suficiente o si has llorado alguna vez. Inmiscuirme en tu vida, darte chanse de entrar en la mía, construir eso lazos que no pudimos hace más de cuatro años por una u otra razón que quizás sé, pero que no puedo o simplemente no se me da la gana entender.

He aquí, la razón por la cual sin previo aviso o sin ser esta de lo más lógica o correcta – mas tú sabes que muchas veces el amor no es como puede o debe ser- me presento presentó a tu librería.

A.L

No hay comentarios: