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martes, 28 de enero de 2014

El niño y el lobo.

Bosque de mentiras.

Donde las hadas roban oro


y los duendes lloran bajo un árbol.

Caminar ahí es un peligro


y delirante placer.


Dispuesto a amar

o ser amado.


Abandonar, y ser abandonado.


Una víctima.
Seré.

Un cazador pasivo, un niño


corriendo a buscar insectos.

Qué es él:


Un cazador
,

Un duende mitómano.


Un lobo en busca de sexo.


Ahí estamos,


Ahí nos vemos,


En el bosque donde nos morimos


Todos, absolutamente todos por dentro.

Abrazados con cuerdas falsas;

lascivas enredaderas,

“escupe amor”.

Y sus colmillos rosas.

Y mis muslos diminutamente maduros.

En un bosque donde el aire huele a fornicación.

Tu alma no tiene lugar para ser vista.

A.L

domingo, 19 de enero de 2014

Esmeralda.

 

¿Te acuerdas cuando podías sonreír?
Es fácil de imitar, pero difícil de fingir.
No es lo mismo, no lo es.
Apenas ayer era una persona. Hoy, soy otra.
¿Mejor? ¿Peor? No lo sé con certeza; pero, todo esto dará un giro en mi vida.
Apenas ayer sonreirás, Ahora estás y no estás; apenas reías, crecías y jugabas.
y ahora ¿Qué?...
Sólo duermes, ya tranquila y sin dolor, y yo aún sin poder entenderlo. No lo veo aún, no siento que te hallas ido, creo que sigues aquí y no sé si eso sea sano.
No te lloro como debo hacerlo, no estoy contigo como debo hacerlo; aún no.

¿Qué voy hacer mañana?
Me despediré de ti y quizás lloré mucho, no lo sé aún. Tengo un corazón muy extraño.
No sé de muchas cosas – o tal vez no las quiero entender.
Sé que voy a extrañarte, en algún lugar y en algún momento: Me veré buscando en tu cama durmiendo, o en el suelo jugando. Y justo ahora me veo buscándote riendo, gritando y quitándote los calcetines.

Cuando sepa que te fuiste me arrepentiré de tantas cosas, de no buscarte, de no llórate; de cada uno de estos malos pensamientos que me invaden ahora mismo. Y de no poder ayudarte sabiendo que no podía hacer nada.
Te extrañaré en su momento, y te recordaré con amor y gracia.
- Serás siempre lo que fuiste y no lo que ahora eres, serás lo que pudiste ser y lo que tuviste.
¡Te extrañaré tanto en un momento!

Lamento no sentir tanto en este instante.
Espero me perdones Esmeralda.

A.L.

martes, 14 de enero de 2014

León mecánico. Toxico.

Me olvidé cómo se va y hacia dónde se pierde.

Garras y fuego visten a un animal extraño;

Marte le da una espada que, en su hocico blande en contra mía.

Hay miedo y adrenalina, gas y neón en mis venas.

Odio y celos para la familia que abandone cuando ellos

                               me olvidaron.

 

                         La decepción del sueño:

el animal de metal y éter que me besa de noche y se burla de mí.

Su melena, sus dientes, sus ojos de madera, ónix y cadmio.

Todo soñado, todo hermoso, todo pálido y, con alaridos

los besos que nos dábamos se desvaneció por las hendiduras

                                   del despertar.

 

Se fue con sus garras de macho, su melena negra y sus ojos de cadmio.

Y ardiendo en su cuerpo una hiedra roja, muy roja, que

me escalda la mañana.

 

Maldito león mecánico, que me acosas también en sueños

donde, me sodomizas con tus besos de mercurio y plomo toxico.

 

A.L