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martes, 1 de diciembre de 2009

cap07 pro01

Noticia en un periódico antiguo.

… Después de de un gran esfuerzo por salvar sus vidas; muere la última víctima del choque de hace unos días… declaraciones de los servicios médicos informan que el joven permaneció más de 3 horas bajo de el autobús aún con vida y después murió desangrado en la ambulancia… su cuerpo fue cremado horas después y su familia colocó una lápida en su honor en el cementerio de la ciudad… no hubo mas cuerpos que sepultar después, las llamas consumieron todo… 25 años de edad… hijo del dueño de una gran empresa… no se sabe de ninguna esposa o hijos…

El Pájaro De Fuego

Capítulo VII.

Unas Cuantas Notas

Sin Título.

Y Una Dedicatoria A

Quien Dejo De

Existir…

29 de octubre de 2012… - quizás más de 400 años después…

… 28 de septiembre del año en curso… noticia en el periódico mundial.

… La estación INFIERNO 1 está por un invierno muy crudo; durante los siguientes 8 meses vivirán los empleados en la estación – no es muy importante para ellos dejar de ver a sus familias… más de la mitad de ellos han nacido en ese lugar, el otro tanto no son más que utensilios de trabajo.

… En aquel complejo existe todo un mundo: cocinas, habitaciones, pequeños parques donde relajarse donde la mayoría del tiempo (o casi nunca) no hay nadie, para los empleados. En los niveles de investigación hay desde laboratorios sofisticados, campos de pruebas, simuladores de vida; y en la planta más alta la zona denominada por los empleados como la “ZMRRPC” (todas estas palabras claro, de una forma que se pueda leer)… la “Zona de Muerte, Reanimación, Reconstrucción, Preservación o Cautiverio”. Es la zona más importante de este complejo, donde gran parte de nuestro pasado vive…

En una de las habitaciones de preservación:

Día 15

… Después de tantos días creo que al fin me eh acostumbrado a esto; No me percate asta ahora, que la estática va en aumento y le he pedido a la voz arriba de mi cabeza la cual eh nombrado con el nombre de Ramiel que mandara a uno de “esos” para que revisara mis odios.

- Tus oídos están bien Carlos

- … ¿Enserio?

- Así es.

- Gracias Mimi

Después de que nombre a todos, la voz me pregunto muy asombrada el porque le había puesto nombres a cada uno de los que en este momento yo conocía y el porque ese nombre a él mismo. – Desde joven me acostumbre a nombrar a las cosas que me rodeaban: mis mascotas, mis artículos favoritos… ya que no tenían hombres que yo pudiera pronunciar decido ha ser esto; y en realidad no había alguna razón especial por la cual yo le nombrara Ramiel a aquella voz; solo es un nombre que me llego desde que la oí… el de un ángel… el trueno… el trueno de Dios…

La estática rezumbaba más y más fuerte; era desesperante tener que ver la habitación blanca y pura con el único sonido de la estática – como si hubiera un gran refrigerador. ..

Día 20

… Nunca fui un chico ubicado para dimensionar el norte, el sur, el este y el oeste pero, algo me decía que este lugar estaba muy raro, me sentía de cabeza, de otro lado, en otro extremo que no es ni el norte ni el sur…

Día 22

… Tengo tantas ganas de masturbarme ja ja ja creo que al fin pude despertar al 100 y sentirme lo más resignado de estar aquí… pero creo que ellos leen mis pensamientos; es difícil no tratar de pensar lo que escribo para mantener al menos algo privado – creo que hay cientos de ojos que me miran. Ese “beat” ocasional de lo demuestra…

Día 25

De nuevo otra revisión de Mimi, José y Mark; Mimi tiende preguntarme cosas triviales sobre mi semana o el día – ¿Qué le puedo contar que no sepan ellos?... en realidad no hago mucho y es raro que no me aburra. José se limita a solo peguntar cosas dependiendo de las revisiones que me hagan… y Mark… Mark solo esta ahí parado; supongo que sabe que sus cuatro brazos aun me siguen asustando…

Día 30

Me dieron una pelota roja de algo como goma y un par de libros que leer… - tengo una sensación de haber olvidado algo hace unos días… Ramiel como casi todos los días lee algo desde un libro… creo que algo de el…

Como si miles de zancudos se acercaran a el, la estática comenzó de nuevo a crecer y los zumbidos hicieron que Carlos abriera los ojos de un chispazo – Buenos días Carlos ¿Qué tal dormiste?- pregunto Ramiel como siempre desde lo alto – Sin soñar nada… como siempre- repuso Carlos mientras se sentaba en la cama y bostezaba. Se llevo las manos a la cara para acariciarla y retirar la chinguina de sus ojos negros. – ¿Cuándo me daré un baño? Llevo días aquí y creo que mi cuerpo comienza a pudrirse… - Ramiel soltó una carcajada y después se callo por un rato. – Ésta es la segunda vez que me haces reír Carlos… debo de agradecértelo… por lo del baño, te vuelvo a repetir que ya no es necesario que lo hagas, la habitación limpia todo lo que existe dentro de si misma; incluyéndote a ti. Dijo de nuevo desde lo alto.

- Pero me quitas la satisfacción de poder sentir el agua caliente sobre de mí…

- … lo siento mucho…

- Pero tuno sientes nada…

- Es verdad… siento no sentirlo.

Sobre la mesa de acero estaba el vaso de leche y las galletas ocultando detrás de ellas la cápsula de gel. Carlos se cubrió los oídos al sentir como después de la carcajada de Ramiel la estática aumentaba. Lanzo un gran suspiro y dijo – Bueno… si no me matan quizás me hagan sentir dolor… y se sentó en la mesa y comenzó a comer las galletas y beber la leche.

Una voz detrás del espejo dijo sorprendida:

- Señor… Se-señor RK… las esta comiendo

- Perfecto.

- Tal parece que hemos dado un gran avance conforme a su estancia y adaptación a la “caja de contención”

- Si… se ha acostumbrado… siempre a sido un chico muy difícil.

Ramiel pareció sonreír de un lado mientras observaba con sus gafas oscuras detrás del gran espejo- Ese chico… siempre fue… siempre has tenido que ser…- susurro mientras un par de “esos” tomaban notas y fotografías a la sonrisa de Ramiel.

- Hoy ¿Hoy no me leerás nada?

- ¿Qué te hace pensar que leo?

- No lo sé… no creo que platiques o que me recites… además ¿Hoy es un día para celebrar no? Dijo Carlos mientras alzaba una galleta.

Hacia un par de días que Ramiel había dejado de leer, justo cuando Carlos había olvidado lo que un día antes le había leído. Ramiel saco el libro de tembloroso busco el capitulo siguiente, pero regreso a las primeras hojas

- Vamos… léeme.

- Bien.

… dedicado a alguien que dejo de existir…

Ramiel comenzó a leer la dedicatoria del libro mientras que Carlos frunció el ceño en señal de atención. - … dedicado a alguien que dejo de existir en este mundo que para mí se esta pudriendo. Donde quiera que estés no dejes de visitarme por favor- Carlos abrió la boca sorprendido mientras Ramiel lanzaba otra sonrisa un poco más irónica.

- Editorial Bengala

- … editorial ¿Bengala?- Carlos repetía casi al mismo tiempo que lo decía Ramiel

- De…

- De...

- CG…

- … (su rostro comenzó a ponerse pálido y macabramente sorprendido)

- “El pájaro…”

- De Carlos González… “El pájaro de fuego… ”

Uno de ellos dijo alarmadamente - ¡Señor KR! … lo ha… lo ha recordado… frente a ellos Carlos miraba sin parar las paredes… los recuerdos de aquellas historias que Ramiel leía regresaban a su cabeza y se posaban en el recuerdo exacto; su vida, su pasado, su dolor, su historia, todo lo que Carlos en algún momento había vivido y había olvidado caída como un cubetazo de agua sobre de él. Ramiel había estado leyendo desde el inicio el libro que Carlos había escrito antes de morir.

continuara negro2

martes, 10 de noviembre de 2009

cap 6

Donde quiera que estuvieras ya no estabas para mí… y… y… la verdad como me duele eso…

Vengo aquí ante tu lápida a dedicarte un par de lágrimas - ¿Por qué? Ya no estás donde deberías de estar; y yo, me hundo en silencio ante ti con mis lágrimas. Un sonido como si algo pesado cayera en un hondo pozo; trato de nadar y escapar de mi dolor, pero éste es como agua estancada; pesada, fría, oscura que no me deja salir - ¡Me ahogo! Peleo contra una paciente agua cruda y doy sorbos de aire para mantenerme a flote aquí.

El Pájaro De Fuego

Capítulo

6 “Proyecto “R”

Parte 1”

- ¿Por qué ya no estás donde debes de estar?

El cementerio se volvió un gran paraje solitario donde solo tu nombre estaba grabado y encima de nosotros dos, un gran árbol veraniego; sus hojas calidad y quemadas se desmayaban un tras otra sobre de tu cuerpo – sobre de tu caja… tu casa. Ya no existías más; te habías apagado como una luz en el cielo; ¿Qué había sido de ti? ¿Qué fue? ¿Qué será…? ¿Qué será?

Sí, lloré, lloré como nunca he llorado; me castigué, me revolqué, me deshice una y otra vez, tras de mi rostro seco, pálido y casi – como tu – muerto ¿A dónde iré ahora que tú no estás conmigo?... ¡Dime... dime! ¿Qué será de mi ahora que estas donde no estoy? Tenía que regalarte, que gritarte; tenía tantas ganas de golpearte y de abrazarte diciéndote lo tonto que habías sido; lo estúpido, lo solo que me habías dejado; pero tú no lo sabías, ya no estabas para sostenerme; para evadir mi golpe, ni para abrazarme cuando yo te abrazara; no eras más que nada, más que nada eras un recuerdo… eras eso, nada y un recuerdo, todo para mí y un recuerdo ¿Por qué…?

¿Por qué tener que llorarte aun después de muerto; si yo jamás lloré cuando estabas vivo? Mis pensamientos eran ecos en este sitio abandonado por la vida; un color grisáceo no dejaba que ningún color se acercara; y las flores pausadas. El día era opaco, nublado o que se yo; era tan triste como yo ¿Qué más te pudo decir si no me estas escuchando? ¿Quién me puede asegurar que hay vida después de la muerte? Mis guantes de cuero apretaban la tierra donde dormías – o donde morías una tratando de salir de ahí. ¿Y si aun sigues vivo? En mi arrebato de desesperación comencé a escarbar como loco con mis guantes -¿Dónde… donde? No estabas, solo tierra tras tierra; nada tras nada; y me detuve, lloré de nuevo mi impotencia y mi desesperación; como esas veces que lloraba y aparecías tu para aliviarme con uno de tus besos – pero hoy ya no apareciste. Y entendí la razón de que habías muerto, que ya no estabas vivo y que nunca regresarás… que nunca volveré a verte – ni reír, ni llorar, ni dormir, ni comer, ni estar ahí… susurre mientras mis lágrimas entraban por mi boca; tanto es el dolor que acoge mi pecho que siento como si fuera a explotar de el ¡Por qué ya no estás donde deberías estar?! Mis manos te gritaban y te gritaban y dentro de ellas te rogaban con palabras altas que no te fueras; que regresaras de donde estuvieras; que renunciaras a la vida eterna y estuvieras aquí conmigo para volvernos a morir los dos…

… para morirnos juntos y vivir la eternidad los dos; juntos, no separados el uno del otro…

Donde quiera que estuvieras ya no estabas para mí… y… y… la verdad como me duele eso…

Apenas unos días te vi salir de casa – como siempre a las 5:00 pm. Y verte regresar más tarde – como siempre. Siempre era así, nunca faltaban esas dos cosas: irte y regresar; recuerdo que me mandaste un beso desde fuera; yo aun tenía en mis manos parte de la fruta que compraste ¿Y qué hice yo? Mis dientes estaban a punto de romperse - ¿Qué hice yo? Solo sonreí… solo sonreí… ¿Quien me iba decir que para cuando pensara de nuevo en ti tu estarías muerto? Debo haberte dado un besos más… un beso mas en tus labios y dejarte ir… ¿Qué más podía hacer si no sabíamos lo que nos pasaría? Le seguía hablando a la tierra. ¿Qué-qué podía yo hacer…? Yo no… yo no… ¿Por qué no puedo justificar mi error?

- ¿Qué error?

- Pues… yo… no hice nada antes de que él se fuera

- ¿Y es tu error?

- Yo… yo solo…

- ¿Hasta cuándo dejarás de tratar de hablar cuando aun sigues llorado amargamente?

- ¿Dime que es lo que debo hacer?

- Llorar y después hablar

Dzahuindanda estaba detrás de mi mirándome fijamente; que esperaba a que terminara de hacer lo que estaba haciendo. ..

Si en verdad existiera Dios ¿No debió haberme dicho algo antes? ¿Por qué tuvo que alejarme de ti si eras lo único que me hacía en verdad feliz? La tierra húmeda de lágrimas no me decía nada - ¡Por qué no me respondes!- gritaba y golpeaba tu tumba una y otra vez, en espera de una respuesta – no importase de quien - ¿¡Por qué ya no estás donde deberías estar!? Me cubrí la cara llena de dolor con mis manos llenas de lo que quedaba de ti, y solo mis alaridos eran el viento que bailaba sobre los dos… - ¡No… no… tu no… !

KL continuaba leyendo a Carlos; cada palabra que el decía pasaba por el micrófono asía el.

Carlos mirada la nada sentado en la silla de metal; un frío intenso y casi insoportable comenzó a brotar desde su espalda y lo invadió tan rápido que parecía un cubo de hielo; su mirada parecía como si fuese a llorar ¿de que… porque? Las palabras, palabras que él decía, el mismo (KL) parecía como si estuviese a punto de llorar – pero ya no puedo. Se susurraba detrás de sus lentes negros…

… palabras; palabras que me decía y le decía, cosas que parecían recuerdos, pero no eran; que si eran pero no sabía lo que eran. Ni cuando, ni como, ni quien fue… ¿Quién murió? ¿Dónde? ¿Porque?.... palabras… y solo me queda desmoronarme sobre la silla y llorar el dolor del autor…

continuara negro2

jueves, 5 de noviembre de 2009

El Pájaro De Fuego Cap 5 " Dime tú ¿Qué te hace feliz?... "

nacimiento_fenix

Eran de metal, de tela sintética, de una cosa extraña que mis ojos nunca habían visto – eran horriblemente estilizados; esas criaturas fantásticas de las películas de eras futuras. “Hombres astronautas” era lo único que me llegaba a la cabeza; la leche se derramaba sombre mi y goteaba con un eco reluciente que chocaba con sus cuerpos “deformes”.

- … (estática)… (estática)

Sus grandes visores negros en forma de ojos enormes o de letra “V” me observaban pacientemente desde unos metros donde yo seguía en el suelo – llevan ahí 2 minutos sin moverse. Pensé mientras no le apartaba la vista a sus visores ni a esa enorme vara delgada que uno de ellos sostenía con uno de sus cuatro brazos. Hubo un sonido intermitente, el más pequeño de “esos” alzo su mano al pie de su pecho y miro su palma; cuando entonces comenzó de nuevo al estática – ruidosa y molesta… muy molesta. Era como si la estática emanara de ellos, como enormes televisores o refrigeradores vivos.

- … yo… que-quee

Las palabras no nacían de mí - ¿Qué podía preguntar? “eso” de cuatro brazos y “eso” de estatura media y cintura delgada se apartaron cada uno a sus esquinas dejando pasar al tercero que vestía de una manera ligeramente distinta: era un ser más grande que el pequeño, pero no tan grande que el de cuatro brazos; cargaba un par de hombreas oscuras que se distinguían muy fuerte en su traje (o piel) blanco, reluciente como plástico, y en medio de su pecho un la letra “V” en forma muy estilizada. “Esto” se acerco haciendo la estática más resonante en la habitación hasta que el presionó su muñeca un par de veces y…

Vamos háblame, dime algo… lo que sea que te llegue en este momento. Miraba tu rostro mientras dormías sobre la cama.

- ¿Qué esperas?

- …

El sonido de los golpes de teclado resonaban en las paredes del estudio; Dzahuindanda dormía con él acurrucado en sus piernas mientras que yo no dejaba de derramar mi cerebro en el teclado - … ¿Cómo es que sigues aquí si no estás aquí?...

Te miraba a una distancia, yo, sentado en mis escritorio, decías que podías sentir cuando te miraba recostado en la cama; cuando los rayos del sol que atravesaban la ligera cortinita de aquella ventana frente a la cama, chocaban en tu piel, dándote más brillo – iluminabas todo el cuarto y toda mi cara… mi aura era tu luz. Vaciaba grandes suspiros en tu mirada y colmaba de sonrisas sin sonido toda tu piel - ¡Ah! Que cálida llegaba a ser, tanto que se derretía en mis muslos cuando te tocabas con ella.

Dzahuindanda se despertó, bostezo y me dijo en una voz somnolienta – Oye, tengo hambre.

- Si…

Coloque un plato de comida y lo veía comer poco a poco, como si cuidara que alguien no se la arrebatara -¿Se quedara todo el día?- me dijo mientras masticaba. Yo me volví a la cama a verlo de nuevo; puse mis manos en mi cintura y suspire profundo…

- Él no se quiere ir y yo pues…

- Está bien… está bien.

Dzahuindanda regreso a la cama y yo me volví a sumergir en mi maravillosa fantasía “la enorme fantasía de verte dormir sobre de mi cama…”

Carlos se sorprendió al escuchar su voz; era la segunda voz y la primera con un cuerpo que, miraba después de despertar. Lo miro atentamente, con miedo, curiosidad y confusión.

- Dije, buenos días Carlos.

- Buenos días… señor.

- Bien, comencemos…

Su voz era extraña, como si fuese una grabación, como si tuviera un micrófono en vez de cuerdas bucales; no mostraba ningún movimiento en su “casco”… no mostraba nada… nada.

La voz de nuevo aprecio dijo:

- Ellos son técnicos de este lugar… te harán unos análisis, por favor no te resistas, no te haremos nada.

- ¿Por qué?

- Es necesario

- ¿Para qué?

- Para saber si estás bien.

- ¿Para qué?

- Para continuar con esto

- ¿Con cuál?

- Aun no lo puedes saber

- ¿Por qué?

- …

“Él” se acerco a mi lentamente extendiendo su mano para levantarme – Te hablaré de porque mi voz suena a si, ven, siéntate.

Nuestro mundo – no el tuyo. Es distinto y más extraño de lo que tú te imaginas, tu cerebro por más que intente, no lograría entender el hecho de este lugar, de este sitio, de este momento y de nosotros. Ya no somos humanos, cruzamos ese nivel primitivo; formamos una nueva especie de ser; mas que un primate, más que un humano, más de lo que te llegaras a imaginar; no carecemos, solo no nos es necesarias las cuerdas vocales como las que tienes tu; nuestro sistema es mas evolucionado, no necesitamos de tus antiguas palabras, sonidos, letras… ya no más.

Se acerca la voz de techo para agregar – Nuestro sistema de alfabeto tiene más de 500 palabras por así decirlo; nuevos sonidos que tu antiquísimo sistema humano no puede ni siquiera lograr simular; usamos nuestra tecnología para traducir nuestro lenguaje hacia el tuyo, es por eso que nos escuchas así. La criatura pequeña y delgada se acerco y dijo – Así es Carlos. Con una voz de mujer con un acento español. La voz en el techo dijo –ya que descendemos de los de ustedes y de sus razas antiguas, este dispositivo emula a la perfección lo que sería la lengua de origen nuestra; “ella” tiene su asentó en castellano; el que está cerca de ti habla perfectamente el latino; y el de el fondo solo inglés….-

- ¿Cómo se llaman?

Lamentablemente ni siquiera el dispositivo puede amular sus nombres; ya que son palabras que no logran coincidir con ninguna del alfabeto de Carlos. – Es imposible que logremos describir al menos nuestro nombre. …

El pájaro de fuego

Cap. 5

¿Qué te hace

feliz?

El sonido de loas pajarillos entraba por la muerta y la cortina; Dzahuindanda los mira muy pacientemente sentado a un lado del filo de piso; de bajo de él ( en el patio) subías las escaleras con una bolsa llena de fruta. - ¿Dónde estás? Siempre preguntabas cuando sabias donde estaba yo exactamente. Todas las tardes de todos los sábados cuando salías a comprar uvas y naranjas, yo me sentaba en el pequeño cuarto que construí arriba – Ahí en el escritorio donde está la máquina de coser. Y cosía mis trabajos, remendaba tus calcetines rotos y cosía almohadas.

Pensaba - ¿Cómo llegamos a tanto? Mientras mis dedos maniobraban tus calcetines; la aguja pasaba de afuera a adentro; punto a punto; - Creo que ya son muchos- me dijiste al subir las escaleras de metal que daban al pequeño cuarto de madera; tomaste una silla y te sentaste al revés en ella.

- ¡Ah! No sé como llegas a maltratar tantos calcetines

- No losé… (sonreías)

… todo, absolutamente todo lo que hacía, decía cuando estabas conmigo era porque querías que lo hiciera; no había otra razón ¿O sí? Si me decías que caminara, caminábamos, si me decías que saliéramos a cenar, íbamos al lugar que más te gustara; ¿Por qué no me importaba? ¿En dónde estaba mi vida?

Esa vez; que te sentaste a un lado mío, me abrazaste y me quitaste el hilo de las manos - ¿A dónde iremos hoy?- me preguntaste mientras olías mi cabello – Donde tú quieras… lo que sea está bien- te respondí mientras cerraba los ojos y disfrutaba el sonido de tu nariz…

… el sonido de tu nariz; respirabas y olías; olías y aspirabas; y yo, yo me dejaba respirar. Me preguntaste algo; eso que nunca habías preguntado; algo que nuca paso por mi mente hasta ese momento. Me dijiste mientras aun me respirabas - ¿Qué te hace feliz? Comenzaste a platicarme que cada cosa que hacíamos era de ti, por ti ¿Qué había de mi? ¿Qué me gustaba? ¿Qué era lo que yo quería?

Prefería yo, recostarme y dormir por un buen rato, o ver comer a Dzahui, o jugar un par de cartas, o simplemente ver el televisor; no había en mi algo importante por hacer; todo lo que hacía eran tan trivial que me daba pena incluso pensarlo – No, sé que hay mas … dime.

No sé, quizás salir a tomar fotografías, y a un lugar desconocido e invadirlo con preguntas y curiosidades - ¡Y muchas fotos…! Podría quedarme paciente a ver una buena puesta de sol; pero de nuevo pensé que era tonto. Me quitaste el brazo, te levantas y me dite un beso en la frente – Baja, prepararemos algo de comer…- y te fuiste. La última vez que te vi sonreír…

… su mirada temblaba y sobre ella lagrimas secas estaban; su boca ya no podía estar más tiempo abierta, pero aun así esta forzada; una mano, un guante blanco estaba cerca de él. RK miraba atento detrás del espejo.

- A sido introducida la vara rastreadora al cuerpo del sujeto señor.

- … ¿Lo están lastimando?

- Los sensores indican que no, solo está asustado e incomodo.

- Perfecto.

El sujeto de las grandes hombreras habían atravesado a Carlos con esa vara negra;: entrando por la boca y llegando casi al recto. Carlos temblaba de miedo mientras escuchaba la voz distorsionada de “esa” que decía – tranquilo, mientras ella solo miraba desde sus lentes oscuros.

En cuestión de segundos la vara se hizo diminuta y salió de golpe del cuerpo de Carlos, asiéndolo toser. “Eso” revisó su muñeca y se levantó acariciando fríamente la cabeza de Carlos – Eso es todo por ahora, gracias. Y se marcharon sin siquiera hacer ruido al caminar.

- Gracias Carlos, gracias por cooperar con ellos.

- … ¿Por qué?

- ¿De nuevo?

Carlos miró el espejo mientras se asobaba el garganta, miraba fijamente con una mirada muy fría y molesta – Dímelo…- le decía al espejo. KR pregunto si Carlos podía ver detrás del espejos pues, sus miradas se cruzaban exactamente. – No señor… no puedes es solo una coincidencia, hay una escala de 0.2 de 3.000.000.000 que sus miradas coincidan señor. Carlos la mantuvo ahí, desnudando a RK; - Dímelo… ¿Esto te hace feliz? - RK trago saliva, apretó su libro y respondió irónicamente.

- Dime tú ¿Qué te hace feliz?

- …

“… y a veces cuando cierras los ojos vez el lugar donde naciste… “