expr:class='"loading" + data:blog.mobileClass'>

martes, 9 de junio de 2009

The Coffee Factory

Capitulo 1. El Chico Nuevo


-¿Lo de siempre?-
-Sí-

Verlo es más que suficiente para poder sonreír todo el día; siempre feliz, siempre alegre y educado – aunque quizás sea así por su trabajo- tal vez siempre sea así, no lo sé, pero no logro evitar contemplarlo.
-    Hey, amigo… amigo!!
-    … ¡!! Ehh!!? … mande?!
-    Aquí tienes lo que me ordenaste, ¿Estas bien?
El ruido de las risas de los demás clientes se mezclaba con el sonido de la cafetera gigante. Como siempre, desde hace tiempo, me siento en la misma mesa que está hasta el fondo, en una esquina. La tarde era fresca y soleada, y más hermosa que ayer, más elegante, divertida, lindo, sencillo, atractivo…
-    ¿Estas bien?
-    Si, gracias señorita estoy bien, es solo que… -
-    (La chica miro hacia donde se dirigía mi mirada) ¿Es lindo verdad?
-    ¡¿Eh?!... este!!.. que!!... mande?
-    O a cual de mis 3 compañeros que están en la barra veías; el único que se distingue bien es él.
-    Sí, lo veía a él. (Sentía tanta vergüenza que creo que casi me orinaba, pero también, sentí  desahogo)  Y…  ¿Cómo se llama?-
-    No sé. –
-    ¡Qué! Trabajan juntos, deberías de saberlo ¿No? –
-    El es nuevo aquí, pero con gusto conseguiré su nombre y número telefónico (me da de golpecitos en mi hombro con su codo) solo para ti. –
-    ¿Pa-para mí?
-    ¡Por supuesto! Ya eres cliente aquí desde hace mucho tiempo; y es raro el  que nunca hayamos charlado antes.
-    Sí, es cierto. Mi nombre es Carlos, trabajo en el banco que esta a un par de calles el… -
-    ¡Calla! Recuerda que no podemos decir marcas.
-    ¡¿Eh?! –
-    Yo soy Anna, soy tu mesera  de éste, tu café favorito.
La nueva mañana era mas cálida que la de ayer – ¡Qué calor! espero que la chica traiga pronto las bebidas –
Mientras en el café.
-    ¡¡Hey!! ¡¡ Chico!! Date prisa para llevar el pedido al banco.
-    En eso estoy, solo termino de colocar las tapaass... ¡¡Listo!!-
-    Bien, la cuenta esta a tu lado, busca al asistente del jefe de ventas, él te pagará –
-    Banco, cuenta, asistente, jefe de ventas… correcto... –
-    ¿Y qué estas esperando?
-    Ya voy ¡Ya voy! –
-Nananananararnara busco al asiste del jefe de ventas, traigo una orden de la cafetería- escuché desde el piso de abajo. Bajé la mirada desde la ventana de mi oficina-
-    ¡Es él! –
-    Disculpe señor ¿Dijo algo? –
-    ¡No! Nada…
Y de nuevo comencé a contemplarlo: su gorra, su pantalón de mezclilla, su mandil verde y esa linda playera verde oscuro (suspiro) es tal como lo dije ayer: verlo es suficiente para sonreír todo el día y parte de la noche aun durmiendo.
De pronto el chico dirigió su mirada a la ventana de Carlos; Carlos lo miraba tan atento como si lo cuidara con su mirada –¡¡Demonios!! ¡¡Me miró!!- el chico subió las escaleras para dirigirse hacia su oficina. Carlos comenzó a ordenar sus papeles y acomodarse su corbata desenfrenadamente.
-    Que tal busco al asistent…
-    Si, si si!! Soy yo, ¿eres nuevo verdad?  Aquel chico tenia tanto trabajo que no dejaba hablar al chico, mientras él revisaba documentos
-    Buen…
-    ¿Traes la cuenta?
-    Sip…- 
-    Bien, gracias, aquí esta, tómalo ¿Cómo te llamas?
-    Me lla… eh?-
-    Por favor, llévale esto a mi jefe, tengo que contestar esta llamada… Si, como él decía… no lo molestes solo déjalo ahí y esfúmate… no, no es convenient…
-    … (el chico levanto una ceja) sí… pobres infelices trabajando todo el tiempo.
Cuando me di cuenta él ya estaba dentro de mi oficina viendo como limpiaba una mancha de tinta de mi camisa desfajada y la secaba con el ventilador; el sostenía mi café y levantaba una ceja casi hasta el techo. Me senté rápido  en mi silla, cuando el comenzó a avanzar.
-    ¡Qué! ¿Tengo algo en la cara o qué? (… mierda porque dije eso)
-    No-no disculpe, aquí esta su café, con permiso, lo siento (aun con lo que le dije él se despidió de mi con una gran sonrisa)
-    Descuida.
-    Bueno, adiós.
-    Si. Este…?
-    ¿Sí?
-    Nada –
Camino de regreso a las escaleras mirando todo a su alrededor con una sonrisa en su lindo rostro; yo sudando, con la camisa húmeda y desfajada, mi asistente gritando por el teléfono, el calor increíblemente devastador y él, fresco como un cubo de hielo. Verlo es como ver la luna cien veces mas grande, como beber agua después de vagar mil años por el desierto; es simple como ver un ave volar, una hoja caer; simple pero hermoso. Del ventilador de piso comenzaron a brotar cientos de trocitos de papel picado de varios colores, Carlos dio un gran suspiro como si de un momento se hubiera refrescado… comenzó a beber su café helado… -“Es simple pero hermoso, simple y sencillamente… (Comenzó a sonreír solo)… simplemente hermoso”-

No hay comentarios: