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martes, 23 de abril de 2013

Ven conmigo.

No hay tiempo suficiente ya.

Si no corres hacia mí el tiempo mismo te consumirá,

los recuerdos se volverán hojas de papel amarillentos

y tu risible memoria los quemara en una hoguera fuera de tu casa.

 

Ven, no dudes más.

Aquí hay aire extra para ti y para mí. Y un par de rosas más.

- Aquí hay espacio suficiente para que puedas volar-.

Las noches no son oscuras; son grises y azul marinas.

Estrelladas y con un delicado ruido gaussiano que sólo se percibe desde el pórtico de mi casa, justo al entrar a mi habitación.

Donde hay también afuera, aun costado: una silla de de madera.

 

- Sólo para dos-.

Corre antes de que el fin del día se consuma la llama de la vela de tu alma y seas tragado por la distinción de la lechuza.

 

Deja de asechar a Tlatlauhaqui y ven conmigo.

 

AL.

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